Preguntas frecuentes
¿Qué es la neuroeducación?
Es una disciplina científica que fusiona la neurociencia, la psicología y la pedagogía para comprender cómo el cerebro procesa, consolida y retiene la información. Al analizar los mecanismos cerebrales implicados en el aprendizaje —como la atención, la memoria, las emociones, el procesamiento del lenguaje o la plasticidad neuronal—, nos permite diseñar estrategias de enseñanza personalizadas y verdaderamente inclusivas. Este enfoque es fundamental para adaptar las clases al ritmo y al estilo cognitivo de cada alumno.
¿A qué tipo de alumnos está dirigido nuestra escuela?
Nuestro enfoque está especialmente diseñado para niños, adolescentes y adultos que necesitan un abordaje integral: desde alumnos con necesidades específicas de aprendizaje (como dislexia o TDAH) y perfiles que no encajan en la vía ordinaria, hasta aquellos que experimentan bloqueos recurrentes con los idiomas o las técnicas de estudio.
¿Es mejor esto que una academia de inglés para mi hijo?
No necesariamente. Si el estudiante consigue tener un buen rendimiento en la materia de inglés y parece ser un aprendiz competente, una academia de idiomas puede ser vuestra mejor opción. Mejorará su competencia lingüística sin necesidad de hacer un plan personalizado.
En las sesiones especializadas de inglés, ¿se trabajan todas las destrezas?
No necesariamente. El objetivo de las sesiones no es mejorar todas las destrezas lingüísticas (reading, writing..), sino identificar en cada alumno cómo podemos ayudarle a convertirse en un aprendiz de lenguas más autónomo y eficaz.
Quiero preparar un examen, ¿ofrecéis ese servicio?
Sí, a modo de masterclass. Es decir, podemos trabajar las diferentes destrezas o competencias (comprensión, expresión, interacción, mediación...) pero de una manera muy sistemática y práctica. Aprender a estudiar, descubrir que estrategias de aprendizaje se adaptan mejor al perfil del estudiante, cómo gestionar su tiempo y esfuerzo.
¿Qué es la mentoría educativa?
La mentoría educativa es un proceso de acompañamiento personalizado donde guiamos y apoyamos el desarrollo integral de un estudiante más allá de la simple transmisión de conocimientos. Su enfoque abarca desde la orientación académica y vocacional hasta el fortalecimiento de habilidades clave y la motivación personal, ofreciendo un espacio de confianza para potenciar las capacidades y el futuro del alumno.
Mi hijo tiene dislexia o un retraso lectoescritor, ¿puede aprender bien inglés?
POR SUPUESTO QUE SÍ. Se enfrentan a un gran reto pero sí, sin duda. Somos especialistas en dislexia y estrategias de aprendizaje lingüísticas en una segunda lengua. Confiamos en poder hacerles su camino de aprendizaje más llevadero. Por supuesto conllevará tiempo y esfuerzo, pero será un gran placer acompañarles en esta tarea.
Mi hijo se esfuerza mucho pero no hay manera de que mejore su rendimiento, ¿podéis ayudarle?
¡Claro que sí! Analizaremos su caso y estudiaremos las opciones. Un rendimiento bajo puede deberse a motivos muy variados (imposible de resumir en pocas palabras).
¿A qué nos referimos con entrenamiento cognitivo?
En nuestra Escuela, son sesiones centradas en fortalecer diferentes habilidades cognitivas, como la atención o la memoria. Es lo que llamamos funciones ejecutivas.
Las funciones ejecutivas a menudo se definen como el centro de control de nuestro cerebro. Se trata de un conjunto de procesos cognitivos avanzados que tienen lugar en el lóbulo frontal del cerebro, como la memoria, el control inhibitorio (el autocontrol), la flexibilidad cognitiva (la capacidad para adaptarnos a los cambios) o la planificación y organización. Como puede deducirse, estos procesos cognitivos nos ayudan a desenvolvernos con éxito en nuestro día a día y de ellos depende en gran medida el rendimiento escolar.
¿Por qué es tan importante entrenar las funciones ejecutivas para mejorar el rendimiento escolar?
Primero, porque no vienen desarrolladas de serie y se van desarrollando progresivamente. Localizadas en el lóbulo frontal del cerebro no alcanzan su máximo desarrollo hasta la juventud.
Segundo, porque son entrenables y mejorables. Y esto es fundamental. Si podemos detectar aquellas habilidades que resultan necesario entrenar (como la atención o la memoria de trabajo), se pueden trabajar a través de un trabajo específico, mejorar y optimizar su rendimiento.
Cuando los estudiantes entrenan y fortalecen estas habilidades se convertirán en estudiante más autónomos, eficientes, optimizarán su tiempo y atención y se convertirán en estudiantes menos impulsivos y con una mayor tolerancia a la frustración.
Si son tan importantes, ¿se trabajan en los centros educativos?
Queremos pensar que sí se trabajan, en mayor o menor medida, más o menos explícitamente. En los centros educativos hay grandes profesionales, maestros y profesores bien formados que tratan de desarrollar las funciones ejecutivas de su alumnado. Lo que ocurre es que la carga de currículo que deben cumplir y el número elevado de alumnos por clase supone un gran obstáculo para atender las necesidades de cada alumno. Esta es la razón por la que uno de los principios de Escuela de Azules es trabajar individualmente o con un número muy reducido de alumnos (máximo 3).
¿Las sesiones de entrenamiento cognitivo son siempre individuales o en grupo reducido?
Sí. Después de analizar el perfil ejecutivo y de plantear un plan de trabajo, desde la Escuela se propondrá siempre la opción que mejor convenga al estudiante. Lo más común es que se intente desarrollar las habilidades más afectadas, o con mayor margen de mejora, en sesiones individuales; y después, si es viable, trabajar en parejas o en un grupo de tres para amenizar el trabajo ya trabajado previamente de manera sistemática.
¿Con qué materiales se trabaja?
Depende. El principio número uno de la Escuela es adaptarse a cada uno y ofrecerle las mejores herramientas para mejorar en su propósito. Por ello dependerá siempre de su perfil de aprendiz, de sus intereses, de su edad y necesidades. En algunos casos serán materiales más o menos lúdicos, más o menos dinámicos o sistemáticos, pero siempre con un objetivo claro.
¿Con una sesión a la semana es suficiente?
Depende. Habrá estudiantes con un déficit en alguna de las funciones ejecutivas que demanden un trabajo de refuerzo más constante. En este caso una sesión a la semana sería la mejor opción. Otros estudiantes son más autónomos y tienen más desarrollado la metacognición (son más conscientes de cómo aprenden y qué tienen que hacer). En este caso, con sesiones más esporádicas sería suficiente.
¿Es lo mismo esto que una clase particular? ¿es mejor?
No es lo mismo que una clase particular y no necesariamente es mejor. Depende de lo que tu hijo o hija necesite. Si necesita un refuerzo concreto en algúna asignatura y no tiene ninguna otra necesidad específica, una particular puede ser la mejor opción. Conveniente y práctica para el estudiante y más económica para las familias.
Ahora bien, si ese refuerzo académico no resulta suficiente, el trabajo que ofrecemos desde nuestra Escuela puede resultar más conveniente. Unas sesiones de entrenamiento cognitivo, técnicas de estudio y gestión emocional pueden ayudarle, muy probablemente, a mejorar su rendimiento.
¿Puede combinarse las dos cosas?
Por supuesto, sería lo ideal en muchos casos. Pongamos por ejemplo el perfil de un estudiante de 12-14 años que acude a una clase particular de matemáticas y está contento porque se lo explican de tal manera que lo entiende, lo trabaja en el aula y parece que lo ha aprendido. Sin embargo, al día siguiente comete otra vez los mismos errores, o lo resuelve bien durante el tiempo de clase pero luego se queda en blanco durante los exámenes.... ¡las variables pueden ser muchas! Ahí es donde el trabajo conjunto puede ser ideal. Acudir semanalmente a las clases particulares de matemáticas, por ejemplo, y acompañar ese trabajo con alguna sesión en la Escuela para optimizar ese esfuerzo y su rendimiento.
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